Préstamos “gota a gota” en Costa Rica: un mercado ilegal que amenaza la seguridad ciudadana
29 septiembre 2025
Naciones Unidas apoyó estudio en Costa Rica y planteó acciones para enfrentar los peligros del "gota a gota".
San José, Costa Rica – 29 de septiembre de 2025 – Un estudio realizado por Naciones Unidas revela la expansión y normalización de los esquemas de préstamos informales conocidos como “gota a gota”, un fenómeno que combina usura, extorsión y, en algunos casos violencia.
El informe, titulado “Esquemas de préstamos con prácticas ilegales: el fenómeno gota a gota en Costa Rica”, caracteriza por primera vez la estructura, operación e impacto de estas redes, y plantea recomendaciones clave para fortalecer la respuesta institucional.
La investigación fue implementada por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) con apoyo de la Oficina de Coordinación de ONU Costa RIca, a solicitud del Ministerio de Seguridad Pública y con el financiamiento del Joint SDG Fund, un mecanismo multidonante para aceleración de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Hallazgos principales: un fenómeno arraigado y diverso
Perfil heterogéneo de las personas que recurren al “gota a gota”
Aunque históricamente se asociaba a personas en situación de pobreza o informalidad laboral, el “gota a gota” hoy es utilizado por una población diversa.
Los montos promedio de estos créditos oscilan entre ₡200.000 y ₡350.000, con tasas de interés que pueden superar el 20% semanal o mensual, muy por encima del tope legal del 38% anual, aproximadamente.
Sin embargo, también son utilizados por otros sectores de la población que requieren acceso a financiamiento rápido, ya sea para atender algún tipo de emergencia (salud, accidente), compra de insumos o consumo de corto plazo.
Según la encuesta de cultura financiera (CINPE-UNA, 2023), el 5,3% de la población costarricense ha recurrido a estos préstamos, con mayor incidencia en personas entre 35 y 44 años y con secundaria incompleta.
Estructura descentralizada y jerárquica
Las redes operan de manera descentralizada, con múltiples oferentes coexistiendo en un mismo territorio. Su estructura interna incluye cuatro roles clave:
- Personas dueñas del capital
- Personas que colocan el capital
- Red logística y de apoyo
- Cobradores (que pueden trabajar para varias redes)
Hasta el momento se identificaron que son redes pequeñas (8 personas en promedio), aunque se han identificado estructuras más grandes con alta liquidez.
Estrategias de cobro basadas en la intimidación
Cuando hay impago, las redes aplican tres estrategias principales:
- Refinanciar la deuda con más capital e intereses.
- Revender la deuda a otras redes criminales.
- Ejercer intimidación psicológica, amenazas, hurto de bienes o violencia física.
Cobertura nacional y patrones temporales
Las denuncias por extorsión cobratoria relacionadas con estos préstamos sumaron 2.018 casos entre 2023 y 2024, concentrándose en San José (55,89%), pero con presencia en todas las provincias. Se observa un patrón estacional: las denuncias aumentan entre mayo y octubre, con un pico en octubre.
Acciones urgentes: hacia una respuesta integral
Frente a este escenario, el estudio plantea 10 recomendaciones clave para la prevención y combate del “gota a gota”:
- Fortalecer la inclusión financiera con productos accesibles para poblaciones excluidas del acceso a financiación
- Implementar educación financiera diferenciada por segmentos (jóvenes, adultos mayores, personas emprendedoras y jefes y jefas de hogar).
- Relanzar campañas de prevención con testimonios reales y canales accesibles de denuncia.
- Crear un grupo interinstitucional especializado para la protección de víctimas, el intercambio y análisis de información (judicial/financiera) y uso coordinado de herramientas penales y administrativas.
- Fortalecer las macro-investigaciones para una atención más integral considerando aspectos judiciales, la inclusión financiera y la protección de la población.
- Identificar e incautar activos de alto valor vinculados a esquemas “gota a gota” (vehículos, inmuebles).
- Realizar estudios periódicos sobre evolución y caracterización del fenómeno.
- Desarrollar un sistema de monitoreo financiero preventivo que identifique operaciones sospechosas.
- Diseñar estrategias de atención psicosocial para víctimas.
- Establecer un sistema de alerta temprana con información del 9-1-1.
“El ‘gota a gota’ no es solo un problema de seguridad, sino un síntoma de exclusión financiera y vulnerabilidad económica. Su erradicación requiere una combinación de alternativas financieras formales, políticas sociales y medidas judiciales”, señaló Allegra Baiocchi, Coordinadora Residente de ONU Costa Rica, durante la presentación del estudio.
El informe concluye que, sin una acción coordinada, existe el riesgo de que estas redes incrementen su control territorial, sofistiquen sus operaciones y escalen en violencia.
Puede acceder a la presentación y estudio completo aquí.